martes, 17 de mayo de 2016

ORTEGA Y GASSET (1883-1955)

PARA VER UN DOCUMENTAL SOBRE: "ORTEGA: LA FILOSOFÍA COMO ACCIÓN POLÍTICA". http://www.rtve.es/alacarta/videos/creadores-del-siglo-xx/creadores-del-siglo-xx-jose-ortega-gasset-filosofia-como-accion-politica/559804/

“La doctrina del punto de vista” es el capítulo X y último del libro que Ortega y Gasset escribió en 1923 con el título El tema de nuestro tiempo. Y el título del capítulo expresa claramente su tesis fundamental: la teoría del “perspectivismo”, teoría en la que desempeñan una función esencial una determinada comprensión de la “vida” y la “razón” no excluyentes. Se trata, sin duda, de una llamada a la renovación de la filosofía que supere el abismo entre razón y vida, entre racionalismo y relativismo, tan frecuente en el pasado.

Con este libro cierra Ortega su etapa perspectivista y abre la nueva raciovitalista. En su intento de superar el racionalismo, considera que la cultura es función de la vida.
 Los valores de la cultura son la ciencia, el arte, la justicia. Son creaciones de la razón. No se trata de eliminar la razón, sino de negar su exclusividad“el hombre del presente desconfía de la razón… No niega la razón, pero reprime y burla sus pretensiones de soberanía”. ¿Es esto vitalismo? No, pues tampoco podemos entender la vida sin razón, no en el ser humano.

En este capítulo se manifiestan las deficiencias de racionalismo y relativismo; también se indica cómo el sujeto en su aprehensión de la verdad de la realidad no es ni un “yo puro transparente” (racionalismo) ni “deforma” (relativismo), sino que ejerce una función “selectiva” (perspectivismo). Y lo mismo ocurre con “cada pueblo y cada época”; también se muestra el carácter perspectivístico de la realidad; se muestra el punto de vista sobre el universo que es cada vida, según como articula la verdad y la historia; finalmente, se armoniza y articula “cada punto de vista particular”, cada verdad, y la porción de realidad que le corresponde, así como la exigencia de “integralidad” (partes integrantes de un todo) a que aspiran la verdad y el conocimiento.


El racionalismo olvidó al yo concreto, inventando un sujeto abstracto y una cultura también abstracta (culturalismo). El relativismo se centró en el yo concreto y olvidó la cultura (vitalismo). Por eso ambos extremos han de ser superados: el ser humano es vida cultural.

Para Ortega, el sujeto ni es pura razón, ni tampoco deforma la realidad al pretender conocerla, sino que todos captamos una parte de la realidad, una perspectiva, un punto de vista, que, aunque parcial, es verdadero.

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